La Ciudad Prohibida, un palacio de pura fantasía

monumento
La Ciudad Prohibida, un palacio de pura fantasía

Al descubrir la magnificencia del Palacio Imperial, le sacudirá un sentimiento de eternidad.

La residencia de los antiguos soberanos, que la película El último emperador, de Bernardo Bertolucci (1987) inmortalizó y fijó en el imaginario de los europeos, despierta la admiración y recuerda la grandeza de la China de antaño. Lugar privilegiado de poder, traición y conspiraciones, la « Ciudad Púrpura Prohibida » es a los chinos lo que Versalles a los franceses: un conmovedor vestigio del pasado que evoca una época extinta, que todavía impregna el país, a pesar de su rechazo.
Bajo la nieve, los edificios recuperan una grandeza inigualable e invitan a una cierta meditación. Si bien buena parte del mobiliario se encuentra ahora en el museo de Taiwán, adonde fue trasladado por Chiang Kai-shek a la llegada al poder de Mao, la magia del lugar reside en su compleja arquitectura, que podrá admirar en todos y cada uno de los monumentos antiguos de la ciudad. Reina el color imperial, el amarillo, que se combina con el rojo, color de la prosperidad. El emperador, que llevaba por título el « Hijo del Cielo », hizo de su residencia principal la joya de su corona, el símbolo de su poder y el testigo eterno del arte arquitectónico chino.

Ciudad Prohibida
4 Jing Shan Qian Jie
Dongcheng District
Pekín

Tel.: +86 (0)10 8500 7421

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