¡Viento en popa a toda vela!

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¡Viento en popa a toda vela!

Los cruceros por el Duero, ya sea solo para visitar Oporto o para adentrarse un centenar de kilómetros río arriba, constituyen una escapada romántica o en familia ideal.

El Douro portugués, el «río de oro», es testigo de la historia de amor entre el hombre y la vid en medio de un marco de mimosas en flor. Para contemplar la ciudad de una forma única e inédita, navegue por las aguas del Duero entre las terrazas soleadas y los tejados rosados de la ciudad. Una invitación a redescubrir Oporto desde una perspectiva intimista y nostálgica, la de las generaciones de viticultores que han trabajado la tierra y han construido kilómetros de muros de contención en sus márgenes.
Embárquese, durante casi una hora, en el célebre crucero de los «Seis Puentes», entre Oporto y Vila Nova de Gaia: pasará bajo los vanos de los puentes Dom Luís I, la Arrábida, D. Maria Pia, São João, del Infante y del Freixo. Si le apetece, puede dedicarle uno o dos días más y llegar hasta Régua o Pinão desde el embarcadero de Oporto. Y si tiene más tiempo, ¿por qué no dejarse tentar por una excursión de seis, siete u ocho días? Puede navegar hasta Pocinho o Barca d'Alva —una pequeña aldea que resulta un auténtico paraíso, cerca del parque natural del Duero— entre hileras verdes de aromáticas viñas que suben y bajan al ritmo de las curvas del valle.