Arequipa: una extraordinaria ciudad colonial

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Arequipa: una extraordinaria ciudad colonial

La segunda ciudad más importante de Perú aúna la modernidad de la capital y las maravillas incas de Cuzco.

La ciudad colonial de Arequipa, particularmente apreciada por sus pasajes de ensueño, ha permanecido fiel a sus orígenes. En el centro de la ciudad, la plaza de Armas representa un ejemplo único de la conservación de la arquitectura barroca. El espectáculo lo ponen los edificios que la rodean y sus fachadas de sillar, un material de la zona de una blancura espléndida.

El centro de atención, no obstante, es su imponente catedral de 1651, destruida tres veces como consecuencia de un incendio y varios terremotos. Cabe destacar la insólita presencia de la bandera del Estado de la Ciudad del Vaticano a la derecha del altar, una rareza que el Papa concede a menos de 100 edificios religiosos de todo el mundo. También merece la pena realizar una visita al monasterio de Santa Catalina, que desde 1580 ocupa toda una manzana.

En el interior encontrará jardines de naranjos y un laberinto de claustros que invitan a la contemplación. Además, accederá a la celda de la hermana Ana, cuyos incontables milagros marcaron la historia de la ciudad.

Plaza de Armas
Cercado de Lima
Lima 15001

Monasterio de Santa Catalina de Siena
Jirón Andahuaylas 1156
Cercado de Lima
Lima 15001