Pasión caribeña

La Habana, el bastión fortificado de la bahía de Cuba, siempre ha atraído a colonos y piratas movidos por la codicia. Tras 50 años de embargo económico que han culminado con el desbloqueo de sus relaciones, esta capital muestra al mundo sus magníficas riquezas y está a punto de convertirse en uno de los destinos turísticos más apreciados.

El conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar fundó en 1514 una primera ciudad conocida como La Habana en la costa meridional de la isla de Cuba. Apenas unos años más tarde, la ciudad se trasladó a su emplazamiento actual, un punto estratégico de acceso al golfo de México. La ciudad colonial, uno de los puertos más importantes y destino privilegiado de los corsarios, dio forma durante los siglos posteriores a las fortalezas que se reflejan en el agua turquesa del Caribe y le confieren ese aire majestuoso tan distintivo. Franceses, ingleses y españoles se disputaron la fogosidad isleña y la revistieron de impresionantes edificios que dejan perplejos a todos los visitantes que pasean por las calles de la Habana Vieja del siglo XXI.

Café, ron, azúcar e incluso tabaco: la abundancia de La Habana sigue suscitando envidias. En el siglo XX, disfrutó de un éxito desvergonzado y se forjó una mala reputación. Su fuerte carácter y su pasión por la diversión, el baile y la música hacen de la capital cubana un paraíso para los viajeros de América del Norte y Europa que acuden a jugar y a dejar de portarse bien. Esta ciudad, marco novelesco ideal, se convirtió en la patria de adopción de Ernest Hemingway que no pudo resistirse ni a sus suaves cócteles ni a las febriles pasiones que afloran en el trópico. Esta fue y sigue siendo la quintaesencia de La Habana, hechicera de mil colores y fragancias. La Habana se siente en los cuadros de sus artistas, en el ardor de sus licores, en las sinuosas calles de su casco histórico o en los modernos edificios frente al mar como una ciudad indomable, acogedora, jovial y resplandeciente bañada en la dulzura de vivir.

Sin embargo, también ha demostrado fiereza en la lucha y está marcada por la victoria de Fidel Castro y de su Movimiento 26 de Julio. De esta revolución cubana perdura una serie de valores y multitud de carteles del Che. No obstante, la isla se encuentra en plena transformación: la Cuba comunista ha reabierto de facto sus puertas a finales de 2015 a los ciudadanos estadounidenses, iniciando de esta forma una era crucial para su turismo. Sin esperar al sinfín de establecimientos que se abrirán próximamente en su clima cautivador, La Habana representa un magnífico destino en el que experimentar un auténtico cambio de aires. Venga a sentir el sensual ritmo de la salsa cubana y a tomarle el pulso a esta capital tan espléndida, siempre dispuesta a cambiar de aspecto sin renunciar jamás a su alma.

 - Al encuentro de La Habana y su región

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