París, una ciudad indisociable de la imagen de Francia

Cuando se menciona Francia, hay un nombre que no tarda en aparecer, el de París. Hay que decir que a la capital francesa no le faltan cosas que ofrecer, lo cual explica que sea una de las ciudades más visitadas del mundo. Desde la emblemática Torre Eiffel, pasando por el Arco del Triunfo, Notre-Dame de París o la basílica del Sagrado Corazón, París puede presumir de su sobreabundancia de monumentos excepcionales. Ciudad cultural por excelencia, alberga numerosos museos, entre los cuales destacan el Louvre, Orsay, o el Centro Pompidou que hará las delicias de los aficionados al arte contemporáneo. La imagen de Francia resulta indisociable de la de París. Ciudad igualmente romántica por excelencia, atrae cada año a millones de visitantes que pasean gustosos por los Campos Elíseos - orgullosos de su título de "avenida más bonita del mundo"-, por ambos bordes del Sena o por las callejuelas de la loma de Montmartre. No dude en reservar un billete de avión Air France para descubrir la "Ciudad de las Luces".

Los encantos del sur de Francia

Pero con lo que les gusta a los turistas recorrer Francia de cabo a rabo, no puede ni mucho menos limitarse únicamente a su capital. Así, entre los destinos preferidos de los viajeros en vacaciones, ya sean franceses o extranjeros, está la Costa Azul, que tiene el sol y la playa como sus principales argumentos. Ciudades pequeñas como Saint-Tropez, Cannes, Cassis… se codean con metrópolis de proyección internacional como Marsella, Montpellier o Niza. Cada una de las numerosas playas que bordean el mar Mediterráneo constituye una invitación a la relajación y la ociosidad, mientras que el interior está idealmente indicado para todos los enamorados de la naturaleza y el senderismo.

Francia, un país de mil caras

No contenta con estar bañada por el Mediterráneo, Francia despliega una costa amplísima a lo largo del océano Atlántico. Desde el País Vasco hasta la Bretaña, cientos de kilómetros de playas de arena fina aguardan a los visitantes. A lo largo de este litoral podrán descubrir monumentos espectaculares, empezando por el célebre Monte Saint-Michel, y siguiendo con pueblos de renombre como Biarritz, la villa corsaria de Saint-Malo o Deauville. Más al norte, la Costa de Ópalo continúa esta vasta extensión de playas y localidades de veraneo.
Francia tampoco se limita a sus fachadas marítimas y tiene la fortuna de contar con un paisaje especialmente variado. Desde la naturaleza salvaje simbolizada por las Gargantas del Verdón o la meseta de Larzac, pasando por múltiples viñedos esparcidos por su territorio y que le han valido su reputación en materia vitivinícola, Francia puede satisfacer cualquier capricho. Incluso los amantes de la montañas verán colmados sus deseos atravesando las cordilleras de los Alpes y de los Pirineos, ya sea en verano o en invierno.
Cualquiera que sea la ciudad o la región que desee descubrir, Air France se complacerá en tenerle a bordo y ayudarle a descubrir un país de mil caras que es, sencillamente, uno de los más visitados del mundo.

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